Razas, reyes, rezos, risas; el universo sin permiso
Era libre cuando vi la luz por vez primera,
y soñaba en rosa,
y mi cuerpo no era lo que mi alma era,
y ser libre era ser feliz
(bueno, eso creí que fuera),
y en verdad lo era.
Hasta que conocí la condena y sus quebrantos,
el antaño paralizante,
un cúmulo que te deja doliente
y una armadura rebosante y ferviente.
Por citar algunos ejemplos:
Que el color de la piel te conceptualiza,
y, dependiendo de ello,
podrías andar tranquilo o no por la vida.
Hay razas, reyes, rezos y risas.
Que marcaron colores o juegos,
o profesiones o dilemas, a tu género.
En fin, todo un universo
sin contar con nadie, ni con un simple deseo.
Que, según tu género,
tu sexualidad debía inclinarse al contrario;
ningún apego al mismo tuyo,
así galope la sangre y la naturaleza llame.
¡No! No puedes ser lo que tú quieras,
algunos decidieron y, pues, que así sea.
Que hay modos y formas,
algo a lo que llaman oro y a lo que llaman petróleo,
y tierras que tienen dueños;
sin visa y pasaporte,
de una a otra no puedes cumplir sueños.
Y ahora… ¿Quién le dice a mi yo lo que quiero?
¿Quién libera mis cadenas?
¿Quién se enfrenta, resiste y lucha?
¿Quién, sin miedo, se deshace de los sellos?
Siempre fui perfecto,
es solo que me dejé engañar.
Perdóname, pequeño yo,
no te voy a volver a defraudar.
@j_sanchez_ob
.png)